El encantador erhu de Xiaochun Qi
Por Pam McLennan, La Gran Época
12 de noviembre de 2010
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Desde Nueva York hasta París, desde Tokyo a Dallas, a Estocolmo y a Sydney, Xiaochun Qi ha mantenido al público al borde de sus asientos, pendientes de cada una de las notas de su erhu. En sus cortas y cargadas pausas, uno puede escuchar una aguja caer al piso.

Uno de los instrumentos tradicionales chinos más populares, el erhu es capaz de transmitir gran tragedia. Sea el tempo musical lento o rápido, el erhu produce un sonido melancólico que es inquietantemente bello pero a la vez triste.

La música en China, tan antigua como la civilización misma de 5.000 mil años, estaba destinada no solo al entretenimiento si no a la purificación de los pensamientos de las personas. Se cree tradicionalmente que el sonido puede influenciar y armonizar el universo.

A esta cultura se incorporó el erhu de dos cuerdas, que tiene una historia de aproximadamente 4.000 años. El erhu se ha convertido en uno de los instrumentos chinos más populares y reconocibles.

 

La artista de Shen Yun Performing Arts, Qi XIaochun, quien en los espectáculos interpreta el erhu acompañada por un piano, aprendió a tocar el instrumento por su padre mientras crecía en el sur de China.

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“Cuando tenía seis años, mi padre comenzó a enseñarme a tocar el erhu, y practicaba conmigo todos los días. Como el espacio donde vivíamos era muy limitado, para evitar molestar a nuestros vecinos él me llevaba a un parque cercano a practicar”, dijo.

Los primeros días de entrenamiento de Qi Xiaochun eran rigurosos. Su padre le enseñaba al aire libre durante todo el año, sin importar el clima. Qi dice que pensaba que él era “el padre más cruel del mundo”, hasta que comenzó a entender su profundo amor por la música y la “pasión reprimida” que existía detrás.

“Mientras practicábamos, generalmente nos rodeaban muchas personas, mirándonos, escuchándonos atentamente por horas, asintiendo con sus cabezas y tocando el suelo con sus pies al ritmo de la música. Ahora entiendo por qué mi padre pasó por tantos sufrimientos para entrenarme como un artista de erhu— él quería que yo heredara el corazón y alma de las artes chinas y que usara la música para crear esperanza, emoción y fuerza interna para ellos. Él era un gran padre”.

A pesar de que el erhu a veces es llamado el violín de dos cuerdas chino, este se coloca de manera vertical en vez de horizontal, sobre la falda del músico, que está sentado. Está hecho de madera densa, tales como palo de rosa o ébano, y consiste de una pequeña caja de sonido cubierta con piel de culebra —tradicionalmente de pitón— con un largo y delgado cuello ligeramente curvo al final. Las dos cuerdas de acero han reemplazado a las cuerdas de seda tradicionales. El arco de bambú y crin de caballo blanco se coloca permanentemente entre las dos cuerdas.

El erhu tiene muchas cualidades únicas que lo hacen un instrumento difícil de dominar. No hay diapasón para poder encontrar el tono adecuado, y las cuerdas se presionan pero no deben tocar el cuello del instrumento. El sonido se produce cuando el arco, cubierto con resina para aumentar la fricción, roza entre las cuerdas causando que la piel de serpiente vibre; ambos lados del arco son utilizados para producir el sonido, sin embargo las cuerdas están tan cerca que se tocan como si fuera una sola.

Qi Xiaochun dice que la antigua cultura china promovía la armonía entre el Cielo y la Tierra y el respeto por la vida y la naturaleza —valores que se reflejan en el espectáculo de Shen Yun. Ella ve en su  trabajo un tributo a la gente en China que comparte una pasión similar a la de su padre.

“Hoy estoy en el escenario gracias a la dedicación de mi padre a lo que él consideraba la misión de su vida: preservar la esencia y la belleza de la cultura tradicional china para las generaciones futuras”.


Nota: Este artículo ha sido editado y abreviado para adaptarse al sitio web.